Convocadas las elecciones generales en un marco de dos bloques, el progreso y la reacción, los que quieren avanzar en derechos sociales y colectivos frente a los que apuestan por el ultraliberalismo individualista, los que entienden la pluralidad cultural y lingüística de los territorios del Estado frente a los que se llenan la boca de patria roja y gualda, los que comprenden que las catástrofes meteorológicas son consecuencia del cambio climático frente a los negacionistas y ante los avisos sin tapujos que empiezan a escucharse desde los voceros de la derecha y la extrema derecha: prioridad nacional, modelo mixto para las jubilaciones, remigración, ilegalización de partidos y, no sólo avisos, ante las actuaciones donde ya gobiernan: eliminación de subvenciones a Ongs solidarias mientras se dedican miles de euros a la tauromaquia, financiación de difusores de bulos y agentes del fascismo, cierre de departamentos dedicados a la igualdad, fuertes inversiones de dinero público en las empresas privadas de sanidad, abandono de las residencias públicas para mayores… sólo una amplia movilización de la mayoría social puede conseguir que en el Estado Español no pase lo que viene pasando en muchos países y que no gane el binomio PP-VOX como hasta ahora auguran las encuestas. ¿Y cómo conseguir la movilización de la mayoría social que ha visto pasar los años y los avances macroeconómicos apenas han llegado a sus bolsillos, que ha sido desahuciada por una ley de arrendamientos urbanos que acabó con los arrendamientos históricos y permite aumentos que no pueden pagar, o que se ven abocados a vivir en habitaciones con altos precios, o que tienen que esperar años a una operación o incluso a una prueba diagnóstica, o que no se atreven a expresar su malestar por miedo a la ley mordaza, o que sufren cada día el desastroso funcionamiento de los servicios ferroviarios de cercanías, o que están matriculados en un centro de enseñanza masificado, sin espacios, que tuvo que convertir aseos en aulas…? Las derechas crecen por el malestar y la decepción de las clases populares que son las que hacen ganar a las izquierdas. Los ricos, los aristócratas, los banqueros, los terratenientes y sus servidores de todo tipo votan lo que tienen que votar para seguir ganando dinero y detentar el poder, esos no cambian el voto nunca y lo depositan. Los partidos de la izquierda, todos, deben hacer un esfuerzo de generosidad e inteligencia para estudiar qué hacer provincia por provincia. El Senado está claro, candidaturas unitarias en todas las provincias para disputar tres de los cuatro senadores al PP-VOX. Listas para un «Senado Progresista». Y para el Congreso, pactos unitarios por los cuales no se pierdan votos en todas aquellas provincias donde el tercer escaño necesita un 15% de los votos, que son cerca de 29. Son urgentes reuniones internas de los partidos para organizar un frente de generosidad y sabiduría de la izquierda si se quiere ganar. Y, además, articular un programa de progreso, real, con medidas concretas que emocione a la izquierda, a la mayoría, que devuelva la esperanza a las gentes.
Joan Francesc Peris
